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La luna... Querida Luna, espía de la noche, que cubres la oscuridad con un rayo de esperanza, ahí quieta pareces dormida y sin embargo yo sé que me miras.
¿Y decías que era fácil la vida? ¿Cómo puedes estar tan segura si por el día escondes tu claro manto y sólo de noche te muestras sincera y pura?.
Tú, prisionera de media vida, que te creíste un día ser princesa y has acabado siendo una simple doncella. Y a pesar de todo tú sigues ahí quieta, y sé que sueñas con volar entre las estrellas.
Clara imagen de la tristeza que presencias el mundo en ausencia, yo sé que mirando hacia el más allás derramas lágrimas de cristal.
Te llaman reina de la noche, pero dicen que eres triste y fea, pues te diré una cosa: de entre todas las estrellas tú eres la más bella.
Presencias los sueños, esos sueños que se cubren de mentiras y en el fondo eres la única que conoces las verdades de la vida.
Pequeño astro que con llegar a ti muchos hombres han soñado, diles que la hermosura no se advierte desde cerca, diles que desde el infinito es más fácil ser perfecta.
No derrames más lágrimas de cristal, yo te prometo que algún día tu tristeza desaparecerá, y verás la luz del día y de noche, cruzando las estrellas te ocultarás.
(Sofía Gargallo Marí)
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