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El Pentáculo Un Sabio Wiccano misionero poseía un pentáculo que le parecía precioso. Vivía orgulloso de su pentáculo y lo exponía a todos sus discípulos a todos lados que iban.
Solía pararse frente al mismo para contemplarlo y meditar sobre cuanto esa imagen, la protección y todo lo que representaba para su misión. En una de esas ocasiones, entró un niño de 15 años a formar parte de su coven y vió al viejo párroco mirando detenidamente a su pentáculo. Se acercó y le dijo: Señor, con todo respeto ¿este es el tesoro más grande que usted tiene en su vida verdad? El Sabio miró al muchacho
y le contestó:
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