Vive la Vida

El habitante de un espacio es cualquier ser humano que en su laberinto

existencial camina, gesticula, sufre, vive y quién sabe que más tiene en su

cabeza o en su mundo. Cada quien es propietario de su particular realidad y su sentir.

Uno puede intuir que él o ella conoce cada línea de su mano, así como el

rincón donde su tristeza se estira y se queda por el rato que le plazca.Las

lágrimas quieren brotar de los ojos y es ahí donde se empieza a escuchar una

vocecita interior que frena con un "no te desesperes". Entonces la serenidad

se apodera de la situación, un respiro profundo y los pensamientos quedan

limpios y la brisa se agolpa con gracia en las mejillas, sonries.

Cada voz tiene su propio mensaje y una señal consigo. Está la de la alegría

y ya sale a flote, el ánimo y la felicidad que proyectas cuando estás

contento. Por esto es que un instante de repente puede ser el objeto de un

cambio de actitud.Es asunto de autoconocerse y no dejarse autosabotear.

Precisamente ahí es que llegan pensamientos como "naciste para ser feliz" o el clásico "tu puedes".

Los cuales ayudan bastante. Es que de alguna manera el ser humano tiene que

hacerse dueño de su bienestar personal, emocional o el que fuere.

Muchas veces el hombre tiende a vivir con fórmulas, las cuales se les hace difícil romper.

Entonces se enfrasca en esquemas repletos de pasos, etiquetas. Aquí es donde

se anuda la espontaneidad al punto de estrangularla. Soltarle un poco las

riendas al caballo, significa que podemos tener libertad y confianza. Halar

, claro en ese instante en que sea necesario. Quién dijo que podemos agarrar

las manecillas del reloj y detenerlo, sabemos que este no parará a

conciencia. El tiempo es el gran mito, lo desperdiciamos con alta frecuencia.

Sólo que cada quien tiene un tiempo que si puede detener el " tiempo del

corazón". Es aquel en el que está presente cuando se vive con intensidad lo

que deleita al alma, cuando se quitan las poses, los atavios y quedas

tranquilo contigo mismo.

Rastrear y defender lo que ha uno le provoca felicidad es un derecho

natural. Una luz que se enciende es la alegría de vivir día a día sin dejar

escapar una sonrisa y lo bello de habitar en esta tierra por corto tiempo.

Detenerse en el tiempo de uno es la dicha de ser auténticamente uno mismo.

Vive tu vida como si fuese el último momento en el cual vas a sentir el
sagrado momento de respirar mientras no hagas daño a nadie.

R E G R E S A R