El Dios y La Diosa

ARMONIZARNOS CON LOS DIOSES
(Traducido por Nimue)

Para desarrollar una relación con la Diosa y el Dios, una necesidad para aquellos que desean practicar la Wicca, tu puedes desear seguir estos simples rituales.
En la noche, párate o siéntate de cara a la Luna, si esta es visible. Si no, imagina que siempre tienes una Luna Llena resplandeciente de blanco-plata en el oscuro cielo, directamente sobre ti o frente a ti.
Siente la suave luz lunar derramada sobre tu piel. Siéntela tocándote y mezclándose con tus propias energías, formando nuevos patrones.
Visualiza a la Diosa en la forma que tu prefieras. Llámala, entonando sus antiguos nombres si lo deseas: Diana, Lucina, Selena. Abre tu corazón y tu mente a el aspecto de la energía de la Diosa manifestada en la luz de la Luna.
Repite esto diariamente por una semana, preferiblemente en el mismo momento cada noche.
Concurrentemente con este ejercicio, armonízate con el Dios. En el amanecer, no importa que tarde este sea, párate frente al Sol (a través de la ventana si es necesario, afuera si es posible) y empápate en estas energías. Piensa acerca del Dios. Visualízalo como desees. Podría ser como un poderoso guerrero musculoso, con una lanza erguida en una mano y en la otra acunando a un niño o sosteniendo un racimo de uvas goteando el rocío.
Puede que desees cantar los nombres del Dios, como Cernunnos, Osiris, Apolo, así como con la Diosa.
Si no deseas visualizar al Dios (o si se te dificulta visualizarlo) simplemente armonízate con las energías vertidas por el Sol. Incluso si las nubes cubren el cielo, las energías del Dios pueden aún alcanzarte. Siéntelas con toda tu imaginación mágica.
No permitas los pensamientos que puedan perturbar tu reverencia al Dios. Alcánzalo con tus sentidos; abre tu conciencia a pensamientos elevados. Llama al Señor con cualquier palabra, expresa tu deseo de armonizarte con él.

Practica estos ejercicios diariamente durante una semana. Si deseas explorar los conceptos de la Diosa y el dios, lee libros sobre mitología de cualquier región del mundo. Lee los mitos pero observa sus temas fundamentales. Todo lo que tu leas, todo la información que puedas tener en tus manos, eventualmente puede convertirse en un no estructurado, pero extremadamente completo banco de conocimiento concerniente a los Dioses. En otras palabras, tu as comenzado a conocerlos.
Si después de siete días sientes la necesidad (o el deseo), continúa estos ejercicios hasta que te sientas cómodo con el Dios y la Diosa. Ellos están dentro y alrededor nuestro todo el tiempo; solo necesitamos abrirnos a estos conocimientos. Este es uno de los secretos de Wicca -Los Dioses moran en nuestro interior.
En tu búsqueda de conocer a los Dioses, toma largas caminatas bajo los árboles. Estudia las flores y las plantas. Visita lo silvestre, lugares naturales, y siente las energías del Dios y la Diosa directamente -a través de la prisa de un arroyo, a través de la pulsación de la energía del tronco de un viejo roble, el calor de una roca abrazada por el Sol. Familiarizarse con la existencia de los Dioses será más sencillo a través del contacto con tales fuentes de poder.
Luego, cuando has alcanzado este estado, es posible que desees preparar un santuario o altar temporal o permanente para la Diosa y el Dios. No necesitas más que una mesa pequeña, dos velas, un incensario y un plato o cuenco para dejar ofrendas de flores, frutas, granos, semillas, vino o leche.


Disposición del Altar

Coloca las dos velas en los extremos de la parte de atrás del altar. La vela de la izquierda representa a la Diosa, y la de la derecha representa al Dios. Los colores son usados frecuentemente para distinguir entre las dos; una vela roja para el Dios y una verde en honor a la Diosa. Estos están unidos con las asociaciones naturales de Wicca, porque el verde y el rojo son antiguos colores enlazados con la vida y la muerte. Otros colores pueden ser usados -amarillo o dorado en honor al Dios y blanco o plateado en honor a la Diosa.
Delante y entre estas velas se coloca el incensario y frente a él el plato o cuenco para las ofrendas. Enciende las velas y el incienso, coloca tu ofrenda en el plato o cuenco y di algunas palabras como estas:

Señora de la Luna, del Mar inquieto y la Tierra verde,
Señor del sol y las criaturas salvajes,
Acepten esta ofrenda que dispongo aquí en su honor.
Concédanme la prudencia de ver su presencia en toda la naturaleza,
Oh Grandiosos Señores!

Después, siéntate o párate unos minutos en contemplación de los Dios y de tu relación creciente con ellos. Siéntelos en tu interior y a tu alrededor. Luego apaga las velas (usa tus dedos, un apagavelas o la hoja de un cuchillo. Soplarlas es un insulto al elemental del aire). Deja que el incienso se consuma por completo y continúa tu día o tu noche normalmente.
Si lo deseas, ve frente a tu altar una vez al día a una hora determinada. Esta puede ser al amanecer, justo antes de dormir o después del almuerzo. Enciende las velas y armonízate y comulga con el Señor y la Señora. Esto no es necesario, pero el ritmo continuo de este ciclo es beneficioso y puede mejorar tu relación con los Dioses.
Devuelve las ofrendas dejadas en el altar a la Tierra al final de cada día, o cuando colocas otra ofrenda.
Si no puedes erigir un altar permanente, prepáralo cada vez que necesites usarlo, y gurda los elementos luego. Colocar los objetos en el altar es parte del ritual.
Este sencillo ritual contrasta con estos poderes. El Dios y la Diosa son reales, entidades viables, con la fuerza que poseen crearon el universo. Armonizarnos con ellos nos cambia por siempre. Esto también enciende la chispa de la esperanza por nuestro planeta y por nuestra existencia en él.
Si este ritual es muy formal para ti, cámbialo o escribe tu propio ritual.

"Wicca: A Guide for the Solitary Practitioner"
Scott Cunningham


 

La Trienidad de la diosa 


 

La Diosa, a la vez que representa el carácter femenino de la creación, también representa los estados de la vida como la Triple Diosa. Esta se compone de La Doncella, La Madre y La Anciana. Cada una de ellas representa un carácter de la vida humana, como también estas son representadas con los estados de la luna.
Esta imagen que se reverencia en Wicca está basada en las imágenes más antiguas de la Diosa.

Cada uno de estos aspectos de la Diosa tiene sus características particulares:

La doncella
Es el aspecto más joven de la Diosa, es ingenua y a la vez seductora, enamorada y curiosa, representa la niñez y juventud del ser humano. Su estación regente es la primavera, donde se reinicia el ciclo dando lugar al renacimiento de la vida.
Su estado lunar es la luna creciente.
Se le invoca para la belleza, el romance y la juventud.

La madre
Es el aspecto maduro de la Diosa, es maternal y compasiva, pero a la vez protectora de sus hijos. Representa la madurez del ser humano. Su estación regente es el verano y el inicio del otoño, cuando es época de cosecha, cuando la tierra da sus frutos.
Su estado lunar es la luna llena.
Se la invoca para la protección, la fertilidad, la madurez y las relaciones estables.

La anciana
Es el aspecto de la vejez de la Diosa, es sabia y experimentada, nos orienta y aconseja. Representa la vejez del ser humano. Su estación regente es el final del otoño y el invierno, cuando las hojas caen y el frío inunda la tierra.
Su estado lunar es la luna menguante.
Se le invoca para la sabiduría, la vejez y la muerte.

VER DIOS ES MUJER

Gracias a: Carlos Anguizola - AngelWitchDark
y Anna Winson de Puertas de Babel

Magicas Bendiciones,