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EL DRUIDISMO Los Druidas formaron un sacerdocio celta y vivieron en las Islas Británicas alrededor del año 1000 A.C. Utilizaban un calendario lunar de 13 meses, de 28 días cada uno, con un día intercalado, para calcular su año y sus importantes festividades. El aspecto ritual de su religión se basaba principalmente en el ciclo solilunar, y su zodíaco era más bien lunar que solar. Ello refleja una cultura basada parcialmente en la sucesión por línea materna. La religión druídica partía de una observación aguda de la naturaleza, y de las energías supranaturales identificadas con los espíritus (dryads) de sus árboles sagrados; y el zodíaco druídico de los espíritus arbóreos se basaba en las emanaciones que ellos creían que habían llegado a la Tierra procedentes del Sol. Pero más que una observación profunda de la naturaleza, el Druida busca la integración con la misma, la conexión de su alma con el alma de todas cosas, el conocimiento a través de la unión de las conciencias, lo cual lo convierte en un Chamán, un ser que se comunica con el mundo de los espíritus. La palabra "druida", significa " sabio del roble", porque el roble es el árbol sagrado por excelencia, y es una representación del sol. Los druidas forman colegios de iniciados, que tienen tres grados, el bardo, el vate, y el druida. El bardo es el aprendiz, y su enseñanza se basa en el desarrollo del arte, de la inspiración, la poesía, la música, etc. Los bardos debían aprenderse en un año cerca de 12000 poemas, y conocerlos a la perfección. Pero más que un cultivo de la memoria, lo que se busca es una conexión con el mundo invisible, ya que de allí vienen la poesía y la música. El vate trabaja en la adivinación, la magia, y la sanación, es aquel que ya comienza a dar sus primeros pasos con conciencia, sólo, desarrollando su particularidad. El druida propiamente dicho, es el maestro, el que puede enseñar, y en la antigedad tenían acceso a cargos de gobierno dentro de la sociedad celta, incluso iban a la guerra, donde hacían ejercicio de su magia para vencer al enemigo. La base de la concepción espiritual del druidismo es lo que podríamos llamar la "religión de la naturaleza". Religión es re-ligare, volver a unir el alma con Dios. Los druidas hacen mucho hincapié en el contacto con la naturaleza, no solo a nivel físico sino a nivel espiritual. Su misticismo está lleno de cuentos y leyendas, ya que la poesía y los cuentos son algunos de sus sistemas preferidos de enseñar. Los antiguos celtas prácticamente no dejaron escritos, pero sí colecciones de poesías y cantos, que se transmitieron de boca a oído y que recién en la Edad media fueron pasados al papel. Dentro del ciclo anual, los celtas tenían distintas festividades que se correspondían con los movimientos del sol, como los de la luna. Así festejaban tanto los equinoccios, como los solsticios, y también tenían las cuatro fiestas del fuego, que eran las más importantes. Cada fiesta se corresponde con una deidad, así tenemos el 31 de octubre a Samhaim, el 31 de enero a Oimlec, el 30 de abril a Beltane, y el 31 de julio a Lughnasad. El 31 de octubre es la comunmente conocida fiesta de Halloween, o fiesta de brujas, la cual desciende de la fiesta de Samhaim, siendo para los celtas la fiesta de los espíritus en general, y no la "noche de brujas". Dentro de la corriente druida también se estudian las plantas, árboles, piedras, y animales, que se consideran sagrados y que tienen un significado especial. Es importante aclarar que para los druidas toda la vida es sagrada, ya que no hacen esa separación que se da en occidente, entre lo sagrado y lo profano, sino que el druida considera todo como sagrado. Esto lo sitúa en una visión integral, holística de la existencia, la cual considera una etapa de aprendizaje. Se usa mucho el número 3, y sus múltiplos, de ahí que muchos digan que el tema de la trinidad cristiana viene de los paganos, porque los celtas ya conocían el tema trinitario. Dividen en tres círculos la evolución espiritual. El círculo de Abred, el de Gwynuyd y el de Ceugant. En el primero tenemos la evolución de las almas desde el comienzo de la creación hasta los pasajes por el mundo terrenal. Los celtas creían en la reencarnación. El segundo círculo corresponde a los que se han liberado de las encarnaciones terrenas. El tercero es el círculo de Dios mismo. La religión druida no tiene templos, ya que consideran la naturaleza como un templo, pero siempre tuvieron lugares especiales, algo así como chakras planetarios, donde se reunían, y aún hoy lo siguen haciendo, tal es el caso de Stonehenge. También hacían santuarios en la naturaleza, especialmente en los bosques de robles, donde agregaban algunas piedras a manera de dólmenes. También los árboles y plantas eran objetos de veneración, como señalaba anteriormente en el caso del roble, además los meses de su calendario estaban asociados, cada uno a un árbol. El culto al muérdago ha dejado huellas visibles en algunas costumbres, como es el caso de los aros trenzados que se usan en navidad, las coronas que se cuelgan en las puertas, como señal de bienvenida, todas hechas de muérdago. Asimismo el acebo, otro árbol sagrado para los celtas, se utiliza también desde la época de los romanos, como adorno navideño. Hoy en día el druidismo constituye una forma de "disciplina espiritual" en la cual se integran los aspectos esenciales del ser humano y su entorno. A pesar de los siglos ha sobrevivido en escuelas muy herméticas pero de tradición centenaria, lo cual nos viene a dar la pauta de la profundidad de esta enseñanza. Grandes sanadores como lo fueron Samuel Hahnemman, Rudolf Steiner, o el mismo Edward Bach, creador del sistema floral, estuvieron en contacto con los druidas, y recibieron importantes enseñanzas de ellos. Acercarse al druidismo hoy es volver al contacto con la naturaleza, encontrarse nuevamente con la madre tierra, es reconocer que somos sus hijos y no que somos parte de la naturaleza, sino que somos la naturaleza. El pensamiento integral del druidismo es fundamental en esta época que tanto se habla de "visión holística" o visión total, porque el druida es un ser INTEGRO, que ya no divide, porque reconoce que todo forma parte de una misma cosa Estudiar a los druidas equivale a estudiarse a sí mismo, porque nos proponen descubrir quienes somos, y cual es nuestra verdadera relación con las cosas, con el universo, y con nosotros mismos
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