Significados de la sal

A la sal se la puede considerar como una sustancia de uso común, cotidiano, y como uno de los más importantes símbolos hermético - alquímicos. Los romanos pagaron durante muchos años a sus soldados con sal; de ahí devino la palabra salario. Por eso hablamos de cuentas saldadas. Durante largas épocas este elemento fue importante y muy caro. Probablemente ya en la antigüedad se conocía la relación entre el consumo de sal y el retroceso del bocio, enfermedad constante a lo largo de los siglos.

Esotéricamente la sal de la que se habla no es sal común, es un símbolo de algo más importante: el cuerpo. El cuerpo -la sal- es sagrado porque es asiento del alma y tiene consigo reflejos del fuego del espíritu. Volcar sal, así, tiene que ser sinónimo de terrible desgracia, puesto que implica un daño al cuerpo del hombre, a lo incorruptible que vive en la persona humana.

Cuando en la mesa familiar alguien vuelca sal, se produce una vacilación que alcanza a todos los presentes. Hay algo así como un recuerdo inconsciente de que ha ocurrido un hecho infortunado. Por eso se la arroja sobre el hombro, devolviéndola a la tierra, para conjurar el mal y neutralizarlo (a veces se pronuncian palabras rituales). Precisamente porque la sal es algo sagrado, no se pasa el recipiente que la contiene con los dedos de las manos: cada quien debe acercarse hasta el salero apoyado sobre la mesa, tomarlo y utilizarlo dejándolo nuevamente como estaba.

La sal, el cuerpo, lo sagrado. Tal es el sentido de la frase de Cristo a sus apóstoles: "Seréis como la sal de la Tierra; es decir llevaréis con vosotros el fuego divino del espíritu y las elevadas facultades del alma que Dios os ha concedido."

En cuanto a decir, cuando se la derrama, "toma Satán, tu parte, y vete en paz", se trata de una superstición antigua. Recordemos que antes de la venida de Jesús y después de su caída al demonio se le habían dado potestades sobre el Reino de la Tierra. De lo que trata, entonces, es darle al diablo -o devolverle- parte de lo que le pertenecía a cambio de que no insistiera en tentar nuestra alma. Finalmente recordemos que la sal es parte insustituible e importante de nuestra dieta diaria. Y eso solo ya merece respeto.

R E G R E S A R

Magicas Bendiciones,