EL ORIGEN :
Antes de hablar de la adivinación por medio de la bola de
cristal (cristalomancia), habría que citar los espejos como
precursores y las aguas como antecesoras de los dos.
Las primeras referencias nos llevan a Egipto, donde los sacerdotes
consultaban la bola a diario. Pitágoras, Arístoteles,
Alejandro Magno, y Apuleyo se dejaron tentar por su magia y hubo quien
por eso fue condenado a la hoguera acusado de brujería. Filósofos,
astrólogos y alquimistas usaban la bola para favorecer la concentración.
Lo primero que tenemos que tener como suponemos todos es una bola
de cristal de una medida estandar (se pueden conseguir en las boutiques
o librerías esotéricas), de una peana o soporte sobre
la que descansará esta y junto a todo ello un paño de
tela negra en las que se bordan con hilo de oro los cuatro nombres
sagrados Adonai (tierra), Shaddai (Aire), Elohim (Agua) y Jehová
(Fuego),
a esta tela se le llama lamen sagrado o paño protector, conviene
saber también que la bola de cristal es una cosa nuestra por
lo que nadie después de las cuatro fases que comentaré
debería tocarla.
La bola de cristal se tiene que preparar en cuatro fases :
Semana del aire : Preparación
Semana del fuego : Purificación
Semana de la tierra : Consagración
y por último la Semana del Agua : Magnetización.
Una vez que empecemos a visualizar en la bola de cristal, veremos
en esta dibujos / imagenes que deberemos interpretar como por ejemplo
ver una casa que augura posibles cambios en el domicilio, o incluso
el desplazamiento a una nueva vivienda en un tiempo no muy lejano.
Material
La bola ha de ser pura, sin imperfecciones, de al menos 7 cm de diametro,
y de cuarzo (si no, de vídrio). Se necesita un soporte de madera
o de metal y una pieza de seda negra de 30x30 cm (Lamen), en el que
se bordan con hilo de oro los cuatro nombres sagrados : Adonai (tierra),
Shaddai (Aire), Elohim (Agua) y Jehová (Fuego).
Fiabilidad
Poca ... aunque lo que si tiene es que favorece mucho a clarificar
la concentración.
Predicciones
Amor, Dinero, relaciones trabajo, su dificultad es muy alta
Requisitos
Alta concentración. La bola no debe de ser mostrada a curiosos
y solo puede ser usada por su propietaria / o.
CÓMO LEER LA BOLA DE CRISTAL
La Bola de Cristal es uno de los oráculos más antiguos
de la historia de las Artes Adivinatorias que nace tras la observación
de las aguas de los ríos. Su interpretación es mucho
más fácil de lo que puede parecer a simple vista. Sólo
es preciso relajarnos y zambullirnos en su interior, con la mente
abierta y el espíritu relajado. En este artículo te
descubrimos una parte de la historia de este oráculo y te facilitamos
un diccionario para que, si te decides, puedas interpretar lo que
estás viendo.
Para leer la bola de cristal necesitaremos mucha paciencia y voluntad.
Al principio pensaremos que lo que tenemos frente a nosotros es un
simple cristal esférico en el que, por mucho mirar, no veremos
nada. Es lo normal. Pero con el tiempo, a medida que nos acostumbremos
a desenfocar la mirada al tiempo que nuestros ojos se centran en el
interior de la bola, comenzarán a surgir símbolos. En
las primas prácticas de observación veremos puntos negros,
manchas de formas extrañas, rayas o incluso nubes. Vamos por
buen camino. Con un poco más de tiempo lograremos ver símbolos
o quizá imágenes mucho más definidas. Cuando
ello sea así, estaremos en condiciones de comenzar a preguntar.
¿CÓMO PREGUNTAR?
1. Es preciso esquematizar al máximo el problema o deseo, aquello
que nos lleva frente a la bola, para que cuando formulemos la pregunta
no haya divagaciones inútiles.
2. Debemos a relajar la mente. Haremos lo posible para ver en nuestra
cabeza una imagen que haga referencia a aquello que deseamos saber.
3. Pasados unos minutos ya podremos trasladar la imagen mental al
centro de la bola mientras paralelamente se repite mentalmente la
pregunta sobre la que espera respuesta.
COMENZANDO A VER
A los pocos segundos, si estamos bien relajados, comenzaremos a percibir
la presencia de imágenes. Al principio serán sólo
manchas, después irán tomando forma. Lo importante es
que cuando esto suceda no nos entusiasmemos ni perdamos la concentración.
Procuraremos no movernos ni enfocar la mirada. Al contrario, debemos
dejar que las cosas fluyan por sí mismas. Cuando presenciemos
una imagen o varias debemos observar la dirección que toma
para de esta forma determinar cuál es la imagen real que debe
darnos la respuesta.
