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Mitología de la Luna La compañera inconstante de la Tierra viene cargada con muchos
significados y nombres a través de las etapas de la humanidad.
Cuando percibimos la Luna a través de su ciclo, nos provoca
reacciones imaginativas y emocionales bien marcadas. Ella siempre a sido un símbolo poderoso y con la mentalidad de los tiempos antiguos, ¡imagínate! ¡Qué podrían llegar a pensar! Una noche de una forma y la siguiente de otra, pero siempre cumpliendo su ciclo. Inconstante pero confiable. Asociada a los locos o lunáticos, a las fantasías infantiles y a las melodías románticas; ella siempre será asociada a la imaginación humana. Los mitos ligados a la Luna vienen asociados a la figura femenina y muy frecuentemente a tríos de deidades representados en las fases lunares: Llena, nueva y creciente. La Luna nueva o Luna negra estaba asociada a la muerte, la gestación,
la hechicería y a la diosa Hécate. Todas estas imágenes reflejan la experiencia humana arquetípica y los ciclos de nacimiento y muerte de los seres vivientes. Cada vez que alcanzamos un momento cumbre en nuestras vidas es una Luna llena, pero para llegar a ese momento seguramente fue antecedido por un comienzo donde pusimos la primera semilla, la luna creciente. Y como también existirá un futuro, donde las cosas irán decayendo y rememoraremos el pasado pleno y cierto, aquí aparecerá la Luna menguante, para luego finalizar con la con fase de la Luna nueva, que nos permitirá renacer o empezar un nuevo camino, incierto pero lleno de esperanzas.
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